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Está al frente de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad.
Diego Prieto Hernández, titular de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad, mantiene una presencia constante en el Estado de Yucatán, tras su transición desde la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el funcionario coordina los esfuerzos para el fortalecimiento y salvaguarda del patrimonio vivo, labor que define como una continuación de su tarea antropológica previa.
Prieto Hernández explicó que su responsabilidad actual y su cargo anterior están vinculados por un devenir histórico y el estudio de los grupos humanos. Según el antropólogo, la estrategia gubernamental incorpora la arqueología, la etnología y la antropología social para atender tanto el legado histórico como a las comunidades en el presente.
En este sentido, destacó la importancia de la vertiente establecida por la Secretaría de Cultura, encabezada por Claudia Curiel, para priorizar la promoción del patrimonio inmaterial.
La gestión de la nueva unidad se realiza en colaboración con el INAH y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Asimismo, el funcionario señaló que existe una instrucción presidencial para estrechar vínculos con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. El objetivo principal de esta coordinación es trabajar en el cuidado, la transmisión y la visibilización de las lenguas indígenas nacionales en todo el país.
El titular de la unidad enfatizó que el Estado mexicano debe aportar elementos para que las expresiones culturales de las comunidades originarias se preserven y dignifiquen.
Indicó que el enfoque no parte de una carencia cultural en los grupos humanos, sino de la necesidad de que sus iniciativas sean apoyadas, comprendidas y respetadas por las instituciones.
Para cumplir con estos propósitos, la unidad cuenta con el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias, modelo creado originalmente por Guillermo Bonfil.
A través de este mecanismo, se busca reconocer y respaldar los proyectos culturales que surgen directamente desde las comunidades, garantizando que su patrimonio se mantenga vigente y fortalecido dentro del actual esquema gubernamental.